Estas cervezas no tienen nada de suave ni delicado
Emprendimiento de las socias Cecilia Zúñiga y Francisca Pacheco
Bajo la marca +56 ofrecen dos variedades artesanales: pale ale y outmeal stout. Ambas, con toques bien definidos y súper intensas al paladar.
Fecha de publicación
2014-11-24
Escrito por
Makarena Zapata R.
Secas para reunirse en torno a una cerveza y compartir las últimas novedades de sus rutinas, las amigas y socias Cecilia Zúñiga y Francisca Pacheco lo habían intentado todo para tener un negocio juntas. Por un tiempo elaboraron galletas, tuvieron huertos e incluso vendieron cactus, pero nada les dio resultado hasta que todas las miradas apuntaron a su fermentado favorito.
"Con un amigo estábamos experimentando con distintos tipos de cerveza artesanal hasta que encontró pega y quedé parada con toda la infraestructura. Ahí entró la Francisca y como las dos queríamos aprender a elaborarla terminamos por inscribirnos en cursos, con tal de profesionalizar todos los procesos relacionados al tratamiento del agua, insumos y mezclas. Terminamos elaborando cerveza en mi casa y nuestros amigos pasaron a ser los principales catadores", cuenta Zúñiga, quien además, es enóloga de profesión.
Probando por acá y por allá, estas dos microempresarias terminaron por darle vida a la Cerveza +56 (http://www.cervezamas56.cl), una marca nacional que no evoca ningún título alemanoide y que posee dos variedades para compartir: una pale ale y otra outmeal stout que tal como sus nombres lo sugieren, se trata de una cerveza rubia de 5.0 grados y otra negra de más cuerpo y con 7.0 grados alcohólicos, respectivamente.
"Le pusimos +56 por el código telefónico de Chile y porque queríamos ir en rescate de lo típico que hay en el cotidiano. Tanto así, que en la etiqueta de estas cervezas hay frases y códigos que son súper nuestros para familiarizarlas aún más con el consumidor final. Hoy, trabajamos en una pequeña planta en la comuna de Quinta Normal y nuestro trabajo ha sido súper constante ya que hemos participado de varias ferias en donde la gente ha tenido la oportunidad de conocernos", agrega esta emprendedora.
-¿Qué ha sido lo más complicado de emprender en un rubro que podría considerarse de hombres?
-Al principio no salíamos en ningún lado porque no queríamos caer en el prejuicio de que por ser mujeres metidas en el rubro de la cerveza nuestro producto iba a ser suave o poco menos que con sabor a frutilla. Una vez que la gente nos probó se pudieron dar cuenta que era todo lo contrario porque ambas tienen harta intensidad, consistencia y cuerpo. Los precios, dependiendo del lugar de venta, están entre los $1.800 y $2.500, y si nos sigue yendo bien, pensamos en sacar una tercera variedad.
-¿Cuáles son los principales clientes de +56?
-Gracias a estas mismas ferias es que hemos hecho todos los contactos para vender nuestras cervezas. Hoy abastecemos a restaurantes, bares, cafés y pequeñas tiendas especializadas porque nuestro nicho es súper acotado. Queremos que disfrutar de estas cervezas sea una experiencia similar a degustar un vino durante una comida o una conversación, ya que ambas variedades son en base a un selecto mix de granos con diferentes tostados, que les compramos a distintos proveedores tanto nacionales como internacionales.
Nuestros amigos pasaron a ser los principales catadores
Cecilia Zúñiga

El código país es el origen de la marca.
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