La casa familiar pasó a ser un local de lo más dulzón

Marisol Montecinos y su marido armaron su propia pastelería

Uno de los elementos que caracterizan al negocio es que constantemente varían las recetas para ofrecer nuevos productos a su clientela.  

Fecha de publicación

2014-10-13

Escrito por


Ciro Colombara C. 


Con lo antojados que somos los chilenos, sin duda que muchos han soñado una o tal vez muchas veces con llenar una pieza con pasteles, tortas y kuchenes. Ese sueño lo hicieron realidad Marisol Montecinos y su marido Juan Domingo Muñoz, quienes hace algunos años compraron una casa a un costado de donde viven para instalar un negocio que les ha traído grandes satisfacciones: La Pastelería Sabores, el Dulce Antojo (http://www.pasteleriasabores.cl. Teléfono 24163491).
El local marcó un paso importante de este emprendimiento, que partió tímidamente en la cocina de este matrimonio y con Marisol preparando algunas recetas que ofrecía a los amigos. "Yo había hecho unos cursos de repostería así que tenía conocimientos sobre el rubro. Los pasteles que preparaba los vendía, por ejemplo, en el gimnasio al que iba un par de veces a la semana. Poco a poco el negocio fue tomando vuelo así que se hizo necesario un lugar donde instalarnos. Justo en ese periodo comenzó la construcción de un colegio al frente de donde estamos, algo que sin duda nos ha ayudado", cuenta Montecinos.
-¿Y qué estrategias usaron para darse a conocer?
-Diría que lo más fuerte ha sido el boca a boca. Nosotros mandamos a hacer unos volantes y mi marido se preocupó de todos los detalles, de elegir un tipo de letra atractivo, bonitos colores e imágenes. Nunca se me va a olvidar que el primer cliente que entró al negocio, vio los volantes, la preocupación y el trabajo que había en ellos dijo que la pastelería tenía que ser buena. Otra cosa que ha ayudado mucho son los contactos de Juan Domingo, él trabajó hartos años en un sello discográfico así que cuando tenía que ir a algunas radios llevaba de regalo unos pasteles. Como agradecimiento, los locutores comentaban al aire lo rico que estaban y daban los datos de la pastelería.
-¿Significó mucho trabajo transformar una casa en un local comercial?
-Las modificaciones están más bien por dentro, la fachada es como cualquier otra casa del barrio. El espacio que sería como el hall lo habilitamos para que la clientela pudiera sentarse y comer ahí un pastel y tomarse un cafecito, por ejemplo. Luego tenemos la sala de ventas y en la parte posterior tuvimos que hacer algunos arreglos y ampliaciones para poner la cocina. Cuando partimos éramos solamente dos y ahora trabajamos diez personas, entre las que están mi madre y mi tía.
Los tres grandes pilares del negocio son los kuchenes, los pasteles y las tortas. "En este último caso tenemos las de bizcocho y las de hojarasca, que son la especialidad de la casa y que llevan por ejemplo manjar, crema pastelera, frambuesa y crema chantilly. Por el lado de los kuchenes, partimos con variedades como de manzana y durazno, a las que fuimos agregando luego otras tantas. Un elemento que nos caracteriza es que constantemente estamos haciendo nueva cosas, cuando vemos que uno o varios productos se estancan rápidamente variamos algunas recetas para que nuestros clientes tengan siempre nuevas opciones", destaca Marisol Montecinos.
-¿Con el conocimiento que tienen del rubro, podrían decir que a los chilenos les gusta irse al dulce?
-Sí, la gente es muy tentada y le gusta comer cosas dulces. Si bien en general se cree que la mujer es la principal consumidora, al negocio llegan muchos hombres a comprar un pastelito.


Diez personas trabajan ahora en Dulce Antojo.

Diez personas trabajan ahora en Dulce Antojo.

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